Animar a acercarse y aprender sobre Internet a las personas mayores

Somos conscientes que a las personas de cierta edad, la tecnología, las novedades y los cambios, se generan incertidumbres, porque alteran sus hábitos y estructuras mentales. Cuando nos planteamos trabajar en un tema como el del título de este artículo, partimos de que la pedagogía afirma que el individuo es educable cualquiera que sea su edad, aunque la primera barrera que generalmente hay que vencer en este proceso está en nuestro interior y corresponde a esa desconfianza, actitud o creencia errónea de que adquirir nuevos conocimientos corresponde sólo a una etapa de nuestra vida y no de que siempre hemos de estar dispuestos a más. Este principio general quizás sea sólo aplicable a determinadas personas, pero sabemos que las hay también de edades avanzadas dispuestas para aprender Internet si ello les sirve para mejorar su calidad de vida.
Con algunas peculiaridades como las que presentamos a continuación muchas personas mayores
están dispuestas para aprender Internet si:
. - Descubren necesidades que se pueden llegar a satisfacer mediante el uso de la Red.
. - Los esfuerzos de aprendizaje se dirigen hacia situaciones reales que sirvan para resolver problemas y mejorar su forma de trabajar, leer, entretenerse, comunicarse, informarse y ver la vida.
. - La metodología a emplear parte del análisis de la propia experiencia.

Con esto defendemos que la educación, a cualquier edad, busca sobre todo potenciar a la persona, organizar su escala de valores y facilitar su adaptación cultural y social.


La necesidad de alfabetización tecnológica e informacional de los mayores.

Las personas mayores necesitan reciclarse en muchos campos, pues el conocimiento cambia rápidamente, pero especialmente, es importante facilitarles el acceso a los conceptos, procedimientos y valores relacionados con las tecnologías de la información, porque son una vía básica de cultura, creatividad, ocio e información, y cauce para nuevos aprendizajes. Las tecnologías de la información les pueden facilitar muchas facetas de la vida en la ancianidad, y dar acceso a recursos superando barreras espacio-temporales que mejoren la calidad de una vida cada vez más larga. Mantenerse al margen de la alfabetización tecnológica e informacional llevaría a renunciar a lo que las tecnologías canalizan y ofrecen, pero la alfabetización tecnológica tiene la dificultad añadida de que pretende enseñar medios y procesos que en principio pueden totalmente extraños a los mayores, e incluso probablemente les producirán inseguridad o rechazo. Implican metodologías y prácticas no usadas ni aprendidas, y es normal resistirse a cambiar los modos de informarnos, divertirnos, escribir, pues nos es más fácil hacer aquello que ya sabemos y de la manera a la que estamos habituados. Las tecnologías suponen grandes cambios, y junto a esa resistencia en los mayores podemos encontrar el temor a no ser capaces de asimilar las nuevas destrezas, si los mayores no han estado en contacto en su vida activa con el estudio, sino en trabajos manuales. Sin embargo, superando las dificultades iniciales, la experimentación de la obtención de resultados, el estímulo del sentimiento de ser capaz de aprender y utilizar las tecnologías, y la aplicación de las actividades a intereses de la vida cotidiana de los mayores producen una fuerte motivación hacia la entrada en el mundo de posibilidades que las tecnologías de la información ofrecen a los mayores.

Experiencias en la Alfabetización Digital

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